Quieta en un rincón;
¿Cuándo vas a volar
mariposa de latón?
En el mismo viento
los dos volando
pájaro y pensamiento.
Si me enamoro,
cada noche una estrella
me guiña su ojo.
Tu mano
entrelazada con mi mano,
amantes dedos.
Se llevan bien
un hombre en el horizonte
y una crepuscular mujer.
Palmera,
juntemos nuestras manos,
palma con palma.
Viene y va:
impetuosa mujer
la mar.
Tus mojados pies;
pienso en la mar,
pienso en los peces.
Necesito cambiar
de niña de los ojos:
pupila nueva.
Sería bueno
que este etéreo tren
tuviera vagones eternos.
Firmes mujeres
verdaderamente
las cariátides.
Pío Sotomayor (Moroleón, Gto. México)